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“Las mujeres estamos de moda. Léelo que te va a encantar” me dijo una conocida que con sus mejores intenciones se encarga de que nunca me falte material sobre el que escribir (¡cómo se nota que nunca ha puesto un pie en mi estudio donde el “material” amenaza con taparme!), y me dio una página recortada de El País del sábado 3 de mayo pasado, con un artículo: “La marginación femenina en la cultura” de la escritora Laura Freixas.

En él, la autora plantea que todos los esfuerzos que se hagan en relación a la igualdad salarial, la paridad política o incluso en tema de malos tratos, serán insuficientes si no se toma en serio la igualdad en la cultura donde la participación de la mujer es mínima. Concretamente, en literatura dice:

“… La lista de los libros más vendidos en una semana cualquiera … incluye una mujer entre 10 en ficción y dos en no ficción: 10% y 20%…”

Según Freixas la sociedad sigue utilizando un lenguaje basado en la ideología patriarcal, que considera 1) que el varón encarna todo el género humano y la mujer sólo parte; 2) el hombre se define como un ser social, mientras la mujer se identifica con la naturaleza, y 3) lo masculino se considera intrínsecamente positivo, mientras lo femenino todo lo contrario. Este lenguaje, dice la autora, se observa claramente en los medios de comunicación que hasta cuando dan tanto bombo a una supuesta dominancia femenina en determinadas cuestiones, lo hacen en un lenguaje que sugiere que es algo anómalo, y por supuesto, pasajero (lo dicho, “las mujeres estamos de moda” ¿hay algo más pasajero que la moda?).

Bueno, no puedo decir que el artículo “me encantara”. Y no porque no comparta su idea en cuanto a la ideología patriarcal. Precisamente porque la comparto, me dejó con la sensación de haber leído más de lo mismo.

Aún no tengo su libro “Literatura y mujeres”, pero me extrañó que no hiciera mención al claro dominio femenino en novela romántica, especialmente cuando representa una porción cada vez más importante en las cifras de ventas editoriales. A menos, claro, que no considere a la literatura romántica como literatura. Quizás en el libro aborde el tema, en el artículo no lo menciona.

Luego está la cuestión del lenguaje que utiliza la “sociedad” y la necesidad de que “se tome en serio la igualdad en la cultura”. De esa sociedad, en España, un 50,57% somos mujeres (2006) y como mujeres en un país de ideología claramente patriarcal, la educación de los hijos corre principalmente a cargo nuestro. Si las cifras definen, también lo hacen en este sentido.

¿Qué lenguaje usamos las mujeres en la intimidad de nuestra casa? ¿Qué “ideología” comunicamos a través de nuestras acciones cotidianas?

Eso es lo que tenemos que tomarnos en serio: ser en nuestra vida personal, cada una, el cambio que queremos ver reflejado en el mundo.

Acaba de finalizar la RT Booklovers Convention, convención anual organizada por Romantic Times (1) que este año se celebró en Pittsburgh, Pensilvania, y me dediqué a ver si encontraba información sobre qué había vendido bien, en un intento de sondear lo que nos deparará el futuro en cuanto a nuevos títulos traducidos al castellano.

Ya había leído por ahí que la convención incluía un concurso, Mr. Romance, para elegir al mejor modelo masculino de portada de novela romántica. (¿Te imaginas diez tíos buenos desfilando caracterizados de héroes románticos? Dios…) Como la promoción y el espectáculo van de la mano en Estados Unidos, realmente no me sorprendió. Aunque debo admitir que mi duende criticón frunció la nariz: “portadas con macizos semivestidos, ¿igual que en la revista PlayBoy? Mmm, por favor, dime que no”. Bromas aparte, si empezamos así desde la tapa, no quiero pensar lo que encontraremos dentro. Como ésto sea un indicativo de lo que vende bien por esos lares, me temo que estamos apañadas.

Y por lo visto, parece que lo es.

Leyendo Naughty Books for Girls, una entrada fresquita de una de las blogueras de The Lipstick Chronicles, tuve el primer indicio de que este año en la convención tampoco llovió a gusto de todo el mundo. Es más, hay un sector de la población femenina (aficionadas a la novela romántica y no) a la que cada vez le gusta menos el modo en que llueve.

“Mi nada científico estudio sobre lo que se vendió en RT (la convención) y lo que ha vendido en el pasado se reduce a ésto: a las mujeres nos va el porno siempre que sea en forma de historias de pasión” dice Sarah en un post con bastante retintín que comienza haciendo referencia a un libro “Porn for Women” (Porno para mujeres) de Cambridge Women’s Pornography Cooperative. Este libro del que puedes ver unas imágenes con leyendas divertidas aquí (debajo de la cubierta), ironiza sobre la cuestión, aludiendo a que a las mujeres de verdad nos pone ver hombres medio desnudos solamente si están haciendo la colada o lavando los platos.

Yo añadiría que también si están anunciando por televisión un detergente para lavadoras. De esos “que eliminan hasta las manchas más rebeldes” ;-)

¿Tú, qué opinas?

(1) Evento anual que reúne a escritores, autores, agentes, editores y público aficionado a la novela romántica organizado por Romantic Times, editores del magazine “Romantic Times Book Reviews” dedicado a novela romántica más antiguo e importante de Estados Unidos.

06/05/08: Por cierto, si quieres echar un ojo al ganador del concurso Mr. Romance 2008, aquí está su galeria de fotos.

La idea germinal de esta entrada surgió hace poco, al leer el libro de Eduardo Punset, “El viaje al amor”. Como ya comenté en alguna otra ocasión, me gusta conocer las opiniones científicas sobre sentimientos y emociones humanas, y si dichas opiniones son masculinas, más. De este hombre en particular me interesan tanto que he seguido su programa de Televisión Española, Redes, durante mucho tiempo, a pesar de las horas intempestivas en que se emitía.

En un hilo argumental que teje parte con investigación, parte con historias reales, el autor le sigue el rastro a los comportamientos biológicos desde las primeras células eucariotas que habitaron el mundo, buscando explicar científicamente la razón del amor.

“…El amor tiene por cimientos la fusión, desde tiempos ancestrales, entre organismos acosados por las necesidades cotidianas, como la respiración o la replicación, empujados por la necesidad de reparar daños irremediables en sus tejidos y sumidos en una búsqueda frenética de protección y seguridad. [..] Ese instinto de fusión para garantizar la supervivencia no se detiene en los límites del organismo fusionado, sino que irrumpe hacia campos que no son estrictamente necesarios para sobrevivir o garantizar la propia supervivencia. En el impulso de fusión radican también las raíces no sólo del amor, sino del ánimo de dominio sobre el ser querido…”, dice Punset.

Aparentemente, aporta una perspectiva bien diferente de nuestra idea sentimental del amor, la de que estamos biológicamente condicionados para buscar esa fusión.

Investigaciones recientes parecen haber demostrado la existencia del segundo sentido del olfato humano, el encargado de detectar la feromonas. Lo llaman “Nervio O”. Tiene terminaciones en la nariz y comunicación con las “áreas sexuales” del cerebro, al margen del córtex olfativo. Y serían la ruta por la que los humanos procesaríamos las feromonas, sintiéndonos más atraídos hacia posibles parejas con señales químicas diferentes a las nuestras y menos atraídos, en circunstancias normales, hacia aquellos con señales similares. Digo en circunstancias normales porque un cambio temporal en nuestro sistema hormonal, como ocurre durante el embarazo nos predispondría a sentirnos afines a personas con señales similares. Y cuanto más similares sean estas señales químicas entre los dos miembros de la pareja, mayor es la posibilidad de encontrar problemas de infertilidad, aborto e infidelidad. Es decir, que estamos biológicamente dotados para procurarnos la mejor fusión posible. Más información sobre este asunto aquí (en inglés).

Pero hay mas, según un estudio realizado por la Universidad de Albany los besos son más que intercambios románticos. “Cuando dos personas se besan, se está produciendo un complejo intercambio de señales químicas. Ese contacto puede activar mecanismos inconscientes que actúan para evaluar nuestra compatibilidad genética o reproductiva con la persona que estamos besando” dice el psicólogo Gordon Gallup, uno de los dos autores del reciente estudio titulado “La psicobiología del beso romántico”. Lo que explicaría el rechazo repentino que mucha gente experimenta tras el primer beso que descarta al candidato de manera fulminante. Y aunque son decisivos para ambos participantes, hombres y mujeres no lo consideran de la misma forma. Para las mujeres, los besos son más importantes durante todas las fases de la relación porque a través de ellos podríamos tantear el estado de la misma. Para los hombres son principalmente preámbulo de un contacto sexual y suelen preferir besar con la boca abierta e iniciar el contacto con la lengua. Volvemos a encontrarnos una razón biológica: la presencia de testosterona en la saliva masculina, suministrada durante un tiempo suficientemente largo puede afectar nuestra libido. Más información curiosa sobre los besos aquí.

¿Saber que estás “condicionada al amor” cambia en algo la experiencia?

Siempre digo que la realidad depende de los ojos del que mira. La teoría evolucionista que rechazan de plano quienes creen en Dios como orígen del mundo, para mí no hace más que confirmar que hay una inteligencia implícita, “divina”, que nos empuja a encontrar poesía donde para la ciencia sólo hay moléculas.

Sí, chicas. Hoy la cosa va de hombres opinando sobre este género que tanto nos gusta. Tenía previsto publicar otra entrada pero me resultó tan curioso dar en una misma semana con dos opiniones masculinas tan diferentes siendo -como creo que son- ambos latinos, que no me pude resistir.

Hace poco el Orlando Sentinel publicó un artículo de Mario Szichman titulado “El auge de la novela romántica” en el que nos ilustra sobre cosas como:

  • los 1,370 millones de dólares que cinco editoriales norteamericanas se embolsaron en 2006 gracias a este género.
  • Los 6.400 títulos nuevos que se publicaron ese año en USA.
  • Los 7.200 metros que mediría de alto la pila si Harlequin/Silouette colocara una sobre otra todas las novelas que vende en un día.
  • Los 418 millones de dólares que vendió dicha editorial -líder indiscutible del género- en 2006.
  • Los pocos hombres que leen romántica.
  • Los menos aún que lo escriben porque este “territorio de ficción es un matriarcado”. En apoyo de su teoría cita a una antigua jefa de Harlequin/Silouette que al parecer dijo “que los hombres están excluidos pues generalmente envían manuscritos plagados de escenas sexuales, describen a profesionales o actrices como mujeres que han prodigado sus favores para llegar a la cumbre, y hablan en escasas ocasiones ‘del color y el aroma de los pétalos de una flor’”.

En fin… Básicamente, cifras y un cierto tufillo prejuicioso que hizo saltar a mi lado diablo… Igual su teoría se basa en experiencias personales, quién sabe ;-)
En definitiva, una lectura prescindible. Pero como nobleza obliga, este es el enlace.

Ésta otra en cambio, no lo es. Es una de esas críticas poco habituales en el género de las que hablé en una entrada anterior, que hay que leer. Dice mucho, dice muy bien y especialmente, lo dice de una escritora española.

Mejor imposible.

Primero fue Sony lanzando la primera versión de su Lector Digital, luego Amazon.com, a finales del 2007, sacándose de la manga su lector “Kindle”, un aparatito liviano del tamaño de un libro de bolsillo, capaz de almacenar 200 títulos de una selección de más de 110.000 disponibles…

Con el advenimiento de novelas cortas de autoras best seller de romántica en formato electrónico de Harlequin y de las novelas ilustradas de MyRomaceStory.com, el futuro digital del género ya esta aquí.

Y como era de esperar el debate acerca de si con él se inicia el final del futuro del libro escrito, está servido. El suplemento Babelia del periódico El País dedicó un extenso reportaje al tema en su edición del 15 de Marzo pasado, titulado “Literatura sin Papel”. No fue el único, poco meses antes ya lo había hecho indirectamente aquí, cuando salió al mercado el lector de Amazon.

¿Pero realmente existe tal debate? Personalmente, no lo creo. Por lo menos, no aún. No creo que haga que la gente que no lee, empiece a leer ya que cualquiera de estos aparatitos cuestan un buen dinero, y desde un punto de vista tecnológico todavía no son lo que deberían llegar a ser para competir seriamente con el libro impreso. Más información sobre el tema aquí.

Tampoco creo que quienes somos asiduos compradores de libros convencionales, dejemos de comprarlos. La posibilidad de acceder a la versión electrónica, no sustituye el placer que supone echarse en el sofá con un buen libro en las manos. De la misma forma que poder comprar y escuchar canciones individuales de tu artista favorito en tu IPOD, no sustituye el placer de tener todos sus cedés y deleitarte escuchándolos en el potente equipo de música que tienes en el salón de casa. Sólo añade más posibilidades al disfrute: allí donde vayas, será mucho más fácil llevarte contigo unas cuantas cosas que te gustan.

Especialmente en el caso de los libros, incluso es posible que fomente la compra en las dos versiones. Aún no me he hecho con uno de estos lectores digitales, pero desde hace un par de años, siempre que un libro que me interesa está disponible en versión impresa y electrónica, compro las dos. Y ahora, que autoras importantes de romántica se suben al tren ofreciendo sus títulos también en versión digital, estoy segura que no seré la única.

Habrá que ver qué nos depara, a aficionadas y escritoras del género romántico, el futuro… digital.

Una buena novela romántica no es ningún cuento de hadas, es una instantánea del amor en su mayor expresión.

Podría haberlo dicho yo, lo suscribo plenamente, pero son palabras de Brenda Novak, una escritora norteamericana de romántica con varios best sellers de la que solamente he leído este artículo. Y si le dedico espacio en mi blog es porque me pareció importante lo que dice en él.

De las muchas y variadas críticas que se hace a este género, quizás la más común es que no es “realista”, que habla de amores que sólo existen en los cuentos de hadas. ¿Pero acaso no sería más realista reconocer que algo tendremos que ver en que nuestras historias de amor personales sean tan… insatisfactoriamente reales? ¿No será, como dice Novak, que la mayoría de nosotros aún no hemos aprendido a hacer que el amor dure?

Aún, es la palabra clave aquí.

…¿Cómo serían nuestras vidas y nuestras relaciones si fuéramos capaces de dar exactamente la clase de amor que deseamos recibir?…

JeraRomance.com, página de inicio.

A juzgar por el número en permanente crecimiento de divorcios y separaciones, daría la impresión de que la convivencia disuelve el romance, y detrás de él va el amor, que lentamente se marchita.

En febrero, uno de mis blogs favoritos “The Blushing Ladies”, muy a tono con el mes de San Valentín, reprodujo un artículo de Keishia Lee-Louis titulado “En el matrimonio, el romance empieza en la mente”.

Según Keishia el romance matrimonial no empieza en la alcoba sino en la mente, con una idea que evoluciona hacia algo más íntimo entre dos personas emocionalmente conectadas. Requiere práctica y tiempo pero convertirse en alguien romántico puede llegar a ser muy divertido, dice y para empezar solo necesitas el deseo de hacerlo y un poco de creatividad. Estoy completamente de acuerdo.

El romance en la mente comienza cuando sale el sol, no cuando se pone, es ritualista y entrañable, y aunque está bien planificado de antemano, no pierde un cierto aire de espontaneidad. Yo lo llamo construir el romance.

Un conocido me dijo hace poco que “esas cosas sólo pasan en las películas” refiriéndose a la típica escena del hombre que deja a la mujer, una notita cariñosa escrita con carmín en el espejo del baño antes de marcharse al trabajo. ¿Por qué? ¿Por qué llamar a nuestra novia/o veinte veces al día para decirle nada nos parecía tan normal que ni nos lo planteábamos y dejarle una notita en el espejo ahora que es nuestra/o esposa/o nos parece “ficción total”?

Seguimos siendo las mismas personas, con las mismas necesidades de cariño y cuidado. Si lo piensas un poco, la mayoría de esas cosas que la publicidad llama “románticas” no son más que afecto envuelto en papel de regalo. Es la intención lo que cuenta.

Y es la intención de ser importante y necesario para la persona con quien compartes tu vida, el motor del romance.

Una de las cosas que más me gusta de los blogs es que sin darte cuenta entre el artículo publicado y los comentarios que dejan los visitantes, es casi como estar en una mesa escuchando a otros opinar sobre un tema mientras tú sacas tus conclusiones. Cuando quiero acordar me descubro reflexionando sobre cuestiones en las que nunca antes había pensado.

Eso me pasó con un artículo que Seressia Glass publicó como invitada en un blog. Seressia es una escritora negra de novela romántica contemporánea y paranormal ganadora de varios premios. En su artículo ¿Te identificas con esto?, cuenta que tardó diez años en darse cuenta que el mundo de la novela romántica está dividido en dos: el de las heroínas blancas y el de las demás. Cuando publicó su primera novela -romántica interracial-, se encontró con que las críticas no la encuadraban dentro de la novela romántica ni los libreros la ubicaban en el estante que correspondía junto al resto de novedades en novela romántica. Simplemente, comenta, la gente le dice que “no se siente identificada con una heroína negra”.

Creo que el título de su artículo está más cerca de la realidad que el contenido del mismo. En Estados Unidos la cuestión de ser negro o blanco tiene connotaciones diferentes que en Europa, más relacionadas con la discriminación racial, pero qué pasaría en España con heroínas gitanas o árabes por ejemplo?

He leído otros géneros con personajes de razas y credos diversos, sin problemas. Pero la novela romántica es diferente, la “identificación” en romántica es un elemento fundamental. Podría crear una heroína de otra raza, otro color de piel, otro credo… Para identificarnos con algo que nos es ajeno, primero necesitamos familiarizarnos con ello, aprender. Te documentas y elaboras. Eso es lo que hace un escritor así que podría hacerlo.

Pero ¿como lectora? Creo que no. Cuando me paro delante del estante de romántica en una librería y pienso qué me apetece leer, las manos se van, indefectiblemente, a historias con mujeres y hombres con los que puedo conectar, con los que me identifico.

¿A ti te pasa igual? ¿Te aficionarías a una serie romántica cuya heroína fuera de otra etnia?

Morenas, sexualmente liberadas y con éxito profesional.

Hace unos días comentaba sobre las preferencias femeninas en cuestión de hombres según Match.com, y ahora le toca a ellos.

Según una encuesta que realizaron en julio de 2004 entre más de 900 hombres solteros españoles, las rubias ya no dominan su ideal femenino. Se acabó la era de las mujeres tipo Pamela Anderson, ahora la reina de las fantasías masculinas es tipo Angelina Jolie: morena, aguerrida e independiente.

Pero no solamente eso, por pedir que no quede. Además:

* Aventurera y viajera 80,6%
* Económicamente independiente 51,5%
* Innovadora y que le guste experimentar en la cama 50,7%
* Que si no está de acuerdo en algo lo diga 55,2%
* Alegre 53,7%
* Que comparta aficiones con su pareja 55,2%
* Que quiera hijos 51,1%
* Deportista 37,6%

Uf… ¡qué ajetreo! Y digo yo con tanto despliegue de energía ¿cómo apañamos las cosas cotidianas como la compra, la colada o ayudar con los deberes a esos hijos que el 51.1% dice querer?
Ah, querida, tú verás. Aquí los porcentajes no muestran tanta modernidad. De los hombres encuentados, solo un 58% están dispuestos a compartir las labores del hogar. Ja, permíteme que lo dude.

Lo dicho. Por pedir, que no quede. Y luego me preguntan por qué mis hombres de ficción no suelen ser latinos…

Fuente: La mujer ideal según los españoles: rebelde, solvente e inteligente.

Surfeando la web di con este artículo (en inglés) sobre los diferentes nombres con los que llamamos a nuestra pareja. Su autora apunta que “darling” (cariño) tan habitual en el cine americano de los años cincuenta, se ha borrado del mapa cotidiano en USA. Lo que parece cierto porque a pesar de que en el doblaje al castellano se use la palabra “cariño”, en las versiones originales actuales abundan “sugar baby”, “honey”, “sweetie” y “cutie”, y otras realmente intraducibles. Y mucho, mucho “babe” o “baby”. Lo mismo pasa en novela romántica.

Pero ¿cómo es aquí, en España por ejemplo?

Bueno, según un estudio que llevaron a cabo hace unos años -2004- en la Universidad de Almería, utilizando una encuesta de nueve preguntas realizada en la calle, universidades y autoescuelas a personas de edades comprendidas entre los 17 y los 33:

  1. El 19% se decanta por “cari” o “cariño”, indistintamente entre hombres y mujeres.
  2. El 12% prefiere “nene” o “nena”, con sus correspondientes derivados “chiqui” y “niño” o “niña”.
  3. Un 30% de los hombres usan apelativos del tipo: princesa, vida, amor, cielo, reina, preciosa, churri, chica, pitufa, peque.
  4. Sólo un 14% de las mujeres usa apelativos estereotipados como: vida, amor, cielo, corazón, churri o pequeño.
  5. Un 40% de las mujeres prefieren apelativos personalizados como: morenazo, pokemon, pechu, pichu, peteñico, pumi, caqui, cosilla, chu, osito, macizote, buenorro, baby, fiera, escáner, coco.
  6. Un 16,4% de los hombres prefieren apelativos personalizados como: cuerpo, tía buena, guapi, amore, crispy, txurri, tori, chilindrina, pikachu, loba, chocho, guriguri, tamborcito, mi amolcito, guapetona.
  7. Como norma general, las mujeres prefieren llamar a sus parejas con un apelativo cariñoso. En cambio los hombres, alternan el apelativo cariñoso con el nombre propio indistintamente.

El artículo completo esta aquí.

En fin…

Según ésto, la pareja de la primera novela de mi serie Sintonías, entra dentro de los que prefieren personalizar sus apelativos amorosos. Mandy llama a Jordan, “guaperas”; él, cómo no, “Bombón”.

Pero con la segunda, como no podía ser de otra manera, apelativos tradicionales para una pareja bien romántica a la manera tradicional…

Ya veremos qué pasa con la tercera.

Se aceptan sugerencias :-)

¿Cuál es el apelativo cariñoso más bonito que te han llamado?

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