Lo que las mujeres dicen sobre…

Julio 25, 2007

Hombres y supermercados, dos opuestos irreconciliables.

  1. En el hiper, nunca te pongas en la cola de una caja atendida por un hombre.Vas a tardar más. Un hombre es demasiado cabeza dura para pedir ayuda con ese código de barras que el lector no lee o cuando se queda sin bolsas de plástico.
  2. No mandes a un hombre al super a menos que no necesites la leche y los huevos en mínimo dos horas, que es lo que va a tardar en encontrarlos en las góndolas. Puede que se vuelva sin alguna de las dos cosas porque los hombres no piden ayudan.
  3. Su incapacidad de encontrar algo aunque lo tengan delante (o tal vez, de decidirse por una de las miles de marcas) es también aplicable a la nevera de casa: ¡tampoco allí encuentran nada! (“Cariño, ¿dónde está la mermelada? “ – pregunta él mientras husmea en el interior de la nevera. Respuesta: “¿Preguntas por ese bote de tapa roja que tienes justo delante de tus narices? Pues ahí, justo delante de tus narices”).

De The Lipstick Chronicles. Women Rule.

 

Personalmente, creo que “conspiran” para librarse de dedicar tiempo a lo que no les gusta hacer: nadie puede ser tan memo, a menos que se lo proponga.

 

Ahora que releo lo que acabo de escribir se me ocurre…

 

Entre esas cosas que no les gustan ¿no estará “pensar”? ;-)


Novela romántica: ¿Por qué nos critican tanto? – II

Julio 18, 2007

Como sabes, Estados Unidos marca la pauta de lo que ocurre con el mercado de la literatura romántica. Según el último estudio (de 2005 sobre cifras de 2004) de mercado publicado por Romance Writers of America, posiblemente la asociación de escritores del género más importante de ese país, la categoría novela romántica domina el mercado de la edición de bolsillo (en rústica) con nada más ni nada menos que un 54.9%. Y representa un 39.4% de todo el género de ficción vendido en 2004.

Su estudio proporciona además algunos datos interesantes. Veamos.

  1. El 22% de quienes leen novela romántica, son hombres. ¿Qué tal? ¿Usarán las tapas de una PlayBoy para esconder la cubierta? ;-)

  2. Empezamos pronto a leer el género: un 1% tiene apenas 13 años. A esa edad, si no recuerdo mal yo leía “Mujercitas”… (lo de mi gusto por las sagas familiares viene de entonces ¿ves?)

  3. Y tachan-tachan… ya se que hoy en día ir a la universidad no es necesariamente sinónimo de un alto nivel cultural como lo era hace algunas décadas, pero resulta que un 42% de los que leen el género tienen al menos un título universitario. ¿Dónde deja este dato la imagen de la mujer con el pañuelo en la cabeza y la fregona, que se lee una “novelita rosa” entre lavadora y lista de la compra? Si es que alguna vez fue una escena real, obviamente, es historia.

Ahí queda, para que conste a los que nos critican tanto: 1.2 billones (con B) de dólares en ventas en 2004; 64.3 millones de lectores. Y ésto, solo en Estados Unidos.


¿Quién dice que una novela se empieza a leer por el principio?

Julio 11, 2007

A veces no tomas conciencia de que no sigues la norma hasta que algo que lees o te dicen te hace caer en la cuenta. Mis amigos ya creen que es bastante raro que no le de a un autor más que las primeras páginas para decidir si leo su libro o no. Para mí no es raro, es lógico: si en las diez primeras páginas no ha conseguido despertar mi interés ¿qué probabilidades hay de que lo haga en las otras doscientas veinte? Después de todo cualquier escritor sabe que un agente o un editor no le dará más de las cinco primeras para decidir si lo archiva en la papelera o le pide el resto del manuscrito, que yo le conceda la ventaja de otras cinco es más que suficiente.

Leyendo este post de Sabrina Jeffries (Seducir a un bribón, Una noche con el príncipe, Complacer al príncipe) me he dado cuenta que me salto la norma en otra cosa más: pispeo el final.

Sabrina dice que lee el final porque no aguanta la tensión de saber qué sucederá y si no lo hace, se pierde detalles jugosos con tal de llegar lo antes posible al último capítulo. A mí, la tensión no me preocupa. Echo un vistazo al final por la misma razón que leo las primeras páginas: para saber si el autor será capaz de mantenerme interesada o no.

Igual que a ti, me enseñaron que las cosas tienen un orden y que hay que respetarlo, pero siguiendo ese método me comí tantos pelmazos, incluidos algunos grandes nombres de la literatura, que decidí pasar del orden prestablecido. Además, lo verdaderamente grandioso que sucede cuando leo es esa conexión entre las palabras del escritor y las emociones que experimento a través de ellas. Para mí, leer es un placer. Y en el placer, como en el sexo, lo que cuenta no es precisamente el orden prestablecido ¿no te parece? :-)


Consejos eróticos y citas científicas.

Julio 4, 2007

No tenía pensado escribir sobre erotismo, pero cuando ví este post no me pude resistir. En blogs relacionados con literatura romántica, he visto citar personajes famosos, escritores vivos y muertos, artículos de prensa de contenido variado, pero ¿estudios científicos publicados en la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos? Es la primera vez, palabra.

Como lo lees. The Blushing Ladies, un blog que mantienen varias escritoras de novela romántica erótica, dicen que lo mejor que pueden hacer los hombres para estimularnos en esos días “que nos duele la cabeza”, es leernos (!) un poema, una historia, un capítulo de alguna novela, cualquier lectura romántica o subida de tono, según preferencias. Nosotras somos “auditivas”, ellos, “visuales”. Y sí, aportan dos enlaces a sendos estudios científicos recientes sobre el tema.

Bueno, ya que parece que ahora está “probado científicamente” habrá que comprobarlo personalmente ¿no? :-)


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