Portadas engañosas: novela romántica y sexo.

Agosto 29, 2007

En dos posts anteriores (este y este) hablaba de la inclusión de escenas más calientes en las novelas para mejorar las cifras de ventas, ahora le tocó el turno a las portadas. Si le echas un vistazo a esta es posible que no te sorprenda, incluso puede que te parezca bonita.

Ahora, ¿qué pensarías si te dijera que esa portada corresponde a una novela de la subcategoría “inspirational romance” (algo así como romance inspirador/motivador) y que su autora es una escritora cristiana que escribe novela dirigida a un público que vive según los valores cristianos? Sí, la novela no es lo que esa portada induce a creer. Y aunque a lectoras como yo no les importe, seguro que al público que lee esa categoría sí, de ahí que la autora saliera al ruedo (a la blogosfera, más bien) en este post a dejar claro que ella no tiene control sobre las portadas de sus novelas. Es más, estoy convencida de que a pesar de todo, algunas de sus lectoras habituales se abstendrán de comprarla, por lo menos la edición con la portadita de marras.

Supongo que era solo cuestión de tiempo que las portadas de las novelas del género empezaran a mostrar el mismo giro sexual que vemos en las historias, pero una portada sensual para una novela dirigida a un público cristiano me parece excesivo. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Imágenes eróticas en  una novela de Corin Tellado? ¿Posturas del Kama Sutra en la caja de los cereales?

Si me sigues a través de este blog sabes que el erotismo y las escenas gráficas no hieren mi sensibilidad (tampoco las portadas fuera de contexto), pero conozco a varias personas que sí les molestan, que no quieren encontrárselas en las novelas que leen. Y si supieran que están ahí, sencillamente no las comprarían. ¿Por qué hay que darles gato por liebre? Están en su derecho a esperar que se les advierta igual que se advierte una película X. Lo mismo que una autora de una novela de romance inspirador lo está a esperar que la portada vaya en la misma línea que la historia que ha escrito.

Es una cuestión de respeto, nada más.


Cubiertas picantes para el último de la saga mágica.

Agosto 22, 2007

Me encanta el blog de las “Smart Bitches”, son tan descaradas y divertidas… Lo sigo desde hace tiempo y raro es el día que no suelte la carcajada con sus bromas corrosivas, o me sienta identificada con sus posts más reflexivos.

Tenían que hablar de la última entrega de Harry Potter (¿hay alguien en el ciberespacio que no lo haya mencionado directa o indirectamente últimamente?), y con tanta opinión y comentario vertido, poco nuevo quedaba aún por decir. Así que como casi siempre, tomaron el camino del humor.

Si te gustaría leerlo, dicen las Smart Bitches refiriéndose especialmente a la audiencia masculina, pero crees que eres demasiado mayor, o te has enganchado y no puedes soltarlo, pero no quieres que nadie se entere, usa cualquiera de estas cubiertas para esconder el libro.

Si no eres muy amiga del inglés y conoces a alguien que lo domine, pídele que te las explique en detalle (*). De verdad que son para troncharse.

(*)Nota:  El texto de las portadas es muy directo y puede que algunos lectores lo encuentren obsceno. Si te consideras sensible a según qué vocabulario, ten en cuenta esta aclaración antes de visitar la página.


Hombres hablando de hombres: varones frente al cambio.

Agosto 15, 2007

Siguiéndole la pista a una asociación formada por hombres sobre la que leí hace algunos meses, la AHIGE (Asociación de Hombres para la Igualdad de Género) di con este artículo que te recomiendo que leas, especialmente si eres de las que cree que a ellos solo les preocupa el fubol (o equivalente), además del sexo, claro.

Me gusta el enfoque emocional, apasionado que tenemos las mujeres del mundo masculino en que vivimos, pero si hay algo que me fascina es cuando los hombres hablan de ellos mismos. Son prácticos y francos. Especialmente cuando hablan de cómo los afecta la transformación del rol femenino en la sociedad y en la familia.

Las mujeres como colectivo social, nos hemos calzado las botas de siete leguas hace años y de momento, no parece probable que vayamos a quitárnoslas: hemos recorrido millas siderales en tiempo récord. Y sí, hemos agitado las aguas, pero personalmente creo que hay cierto interés malintencionado por exacerbar las diferencias y subrayar las tiranteces entre ambos sexos. Si un hombre puede decir “es importante construir un mensaje positivo sobre el cambio. Hasta ahora el discurso ha sido negativo: con la igualdad el hombre pierde privilegios. Por ello hay que empezar a subrayar lo que se puede ganar: la igualdad nos ayudaría a recuperar nuestro mundo afectivo y emocional, que se ha perdido con el patriarcado”(1), hombres y mujeres mantenemos posturas mucho más cercanas de lo que creemos.

(1)Antonio García es presidente y fundador de la Asociación de Hombres para la Igualdad de Género. Málaga, España.

Vaya con el malagueño. ;-)


Novela romántica: historias de éxito con cubiertas al pastel.

Agosto 8, 2007

Lo encontré. Recordaba un artículo sobre novela romántica que en su momento me había impresionado lo suficiente como para guardar una copia, pero lo di por difunto en el último fallo del sistema.

Data de hace un par de años y en un razonamiento inusual que incluye cuestiones de desarrollo sostenible, Dave Pollard, su autor, explica por qué la novela romántica es literatura de liberación.

La única clave para conseguir la igualdad de poder para las mujeres (en relación a los hombres) es la educación. Y dentro de ella, uno de los mejores métodos es a través de historias de triunfos que nos permitan moldear nuestro comportamiento con ejemplos que conducen a ellos. Según Dave Pollard, las novelas románticas son las historias de éxito por excelencia.

Y más que eso. De hecho, las llama literatura subversiva porque animan a las mujeres a no conformarse con la desigualdad, a establecer mayores aspiraciones y les muestra formas de convertir esas aspiraciones en realidad, principalmente a través de “domesticar a los hombres, y de alguna forma, usurpar su poder”.

También arremete contra la crítica habitual que se hace a los héroes de las novelas románticas, esos seres temperamentales, arrogantes, y “perfectamente irreales”, diciendo lo que a nosotras nos resulta evidente, pero a la crítica literaria no: la fortaleza del héroe, es una medida del poder de la heroína.

Como bien dice Pollard, la novela romántica se apoya en la realidad más sólida, porque tal como lo demuestra la historia, “las grandes mujeres se han visto forzadas a conseguir el poder y el éxito a través de los hombres”.

Excelente artículo el de este anglocanadiense que te recomiendo que leas. Una mujer no habría podido expresarlo mejor.


Chicas, cuidado con lo que leéis…

Agosto 1, 2007

Algunos consejeros matrimoniales advierten que los mensajes distorsianados sobre el amor, los hombres y las relaciones que transmiten las novelas románticas hoy en día, pueden desequilibrarnos tanto (a las mujeres), como la pornografía a los hombres.

¿Qué tal?

Más o menos así empieza este post, que por cierto, dio lugar a un goteo interminable y enardecido de comentarios a favor y en contra.

Seguramente me habría pasado completamente desapercibido si no hubiera sido la segunda vez en una misma semana que alguien asociaba novela romántica y porno. Aunque las dos columnas publicadas están muy bien planteadas, resulta evidente que el propósito era dar lugar precisamente a esa avalancha de comentarios.

Y no es lo que parece a simple vista: en el fondo, no dicen que sean cosas comparables sino que la novela romántica es a la mujer, lo que el porno al hombre: un escapismo sensual/sexual, distorsionante, que puede resultar adictivo.

No voy a entrar en el debate porno sí, porno no y su equivalente en el género romántico porque honestamente, no me parece relevante.

Las palabras “escapismo” y “distorsionante” sí me parecen importantes. Leer es una de las formas más habituales de informarse, una que está generalmente, al alcance de todos. Leer forma, instruye, entretiene, y muchas veces, nos permite encontrar respuestas a cuestiones personales de las que no siempre estamos dispuestos a hablar. Otras nos aporta consuelo, alivio, y como mínimo, compañía. No hay lecturas escapistas. Hay personas que desean escapar y quien desea “escapar” de su realidad, lo hará con un libro, o con cualquier otra cosa.

La cuestión de los mensajes distorsionantes ya son palabras mayores. La principal acusación que se hace a la literatura romántica es que ofrece una visión irreal de la relación romántica. Presenta hombres atractivos, seguros de sí mismos, generosos, que además protegen, escuchan y respetan a la mujer que aman. Cuando se trata de romance erótico, además esos hombres son siempre amantes excepcionales. ¿Mensaje distorsionado? Decir que una mujer se sienta frustrada porque su hombre no se asemeja a los héores de sus novelas es tan delirante como dar por hecho que lo normal, lo esperable, es que su hombre sea justo lo contrario. A ser mejor hombre y mejor mujer, se aprende.

Lo hermoso o lo feo están en los ojos del que mira. Es una experiencia emocional, y por lo tanto, subjetiva. Pero el amor, ese sentimiento motor de nuestras vidas no es subjetivo, es el resultado de amar.

Y amar es un verbo, denota una acción: solo hay una forma de amar, y es haciéndolo.


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