Novela romántica, amor verdadero y cuentos de hadas – I.

Marzo 26, 2008

Una buena novela romántica no es ningún cuento de hadas, es una instantánea del amor en su mayor expresión.

Podría haberlo dicho yo, lo suscribo plenamente, pero son palabras de Brenda Novak, una escritora norteamericana de romántica con varios best sellers de la que solamente he leído este artículo. Y si le dedico espacio en mi blog es porque me pareció importante lo que dice en él.

De las muchas y variadas críticas que se hace a este género, quizás la más común es que no es “realista”, que habla de amores que sólo existen en los cuentos de hadas. ¿Pero acaso no sería más realista reconocer que algo tendremos que ver en que nuestras historias de amor personales sean tan… insatisfactoriamente reales? ¿No será, como dice Novak, que la mayoría de nosotros aún no hemos aprendido a hacer que el amor dure?

Aún, es la palabra clave aquí.

…¿Cómo serían nuestras vidas y nuestras relaciones si fuéramos capaces de dar exactamente la clase de amor que deseamos recibir?…

JeraRomance.com, página de inicio.


Romance y matrimonio ¿opuestos irreconciliables?

Marzo 19, 2008

A juzgar por el número en permanente crecimiento de divorcios y separaciones, daría la impresión de que la convivencia disuelve el romance, y detrás de él va el amor, que lentamente se marchita.

En febrero, uno de mis blogs favoritos “The Blushing Ladies”, muy a tono con el mes de San Valentín, reprodujo un artículo de Keishia Lee-Louis titulado “En el matrimonio, el romance empieza en la mente”.

Según Keishia el romance matrimonial no empieza en la alcoba sino en la mente, con una idea que evoluciona hacia algo más íntimo entre dos personas emocionalmente conectadas. Requiere práctica y tiempo pero convertirse en alguien romántico puede llegar a ser muy divertido, dice y para empezar solo necesitas el deseo de hacerlo y un poco de creatividad. Estoy completamente de acuerdo.

El romance en la mente comienza cuando sale el sol, no cuando se pone, es ritualista y entrañable, y aunque está bien planificado de antemano, no pierde un cierto aire de espontaneidad. Yo lo llamo construir el romance.

Un conocido me dijo hace poco que “esas cosas sólo pasan en las películas” refiriéndose a la típica escena del hombre que deja a la mujer, una notita cariñosa escrita con carmín en el espejo del baño antes de marcharse al trabajo. ¿Por qué? ¿Por qué llamar a nuestra novia/o veinte veces al día para decirle nada nos parecía tan normal que ni nos lo planteábamos y dejarle una notita en el espejo ahora que es nuestra/o esposa/o nos parece “ficción total”?

Seguimos siendo las mismas personas, con las mismas necesidades de cariño y cuidado. Si lo piensas un poco, la mayoría de esas cosas que la publicidad llama “románticas” no son más que afecto envuelto en papel de regalo. Es la intención lo que cuenta.

Y es la intención de ser importante y necesario para la persona con quien compartes tu vida, el motor del romance.


Novela romántica: las heroínas con las que nos identificamos.

Marzo 12, 2008

Una de las cosas que más me gusta de los blogs es que sin darte cuenta entre el artículo publicado y los comentarios que dejan los visitantes, es casi como estar en una mesa escuchando a otros opinar sobre un tema mientras tú sacas tus conclusiones. Cuando quiero acordar me descubro reflexionando sobre cuestiones en las que nunca antes había pensado.

Eso me pasó con un artículo que Seressia Glass publicó como invitada en un blog. Seressia es una escritora negra de novela romántica contemporánea y paranormal ganadora de varios premios. En su artículo ¿Te identificas con esto?, cuenta que tardó diez años en darse cuenta que el mundo de la novela romántica está dividido en dos: el de las heroínas blancas y el de las demás. Cuando publicó su primera novela -romántica interracial-, se encontró con que las críticas no la encuadraban dentro de la novela romántica ni los libreros la ubicaban en el estante que correspondía junto al resto de novedades en novela romántica. Simplemente, comenta, la gente le dice que “no se siente identificada con una heroína negra”.

Creo que el título de su artículo está más cerca de la realidad que el contenido del mismo. En Estados Unidos la cuestión de ser negro o blanco tiene connotaciones diferentes que en Europa, más relacionadas con la discriminación racial, pero qué pasaría en España con heroínas gitanas o árabes por ejemplo?

He leído otros géneros con personajes de razas y credos diversos, sin problemas. Pero la novela romántica es diferente, la “identificación” en romántica es un elemento fundamental. Podría crear una heroína de otra raza, otro color de piel, otro credo… Para identificarnos con algo que nos es ajeno, primero necesitamos familiarizarnos con ello, aprender. Te documentas y elaboras. Eso es lo que hace un escritor así que podría hacerlo.

Pero ¿como lectora? Creo que no. Cuando me paro delante del estante de romántica en una librería y pienso qué me apetece leer, las manos se van, indefectiblemente, a historias con mujeres y hombres con los que puedo conectar, con los que me identifico.

¿A ti te pasa igual? ¿Te aficionarías a una serie romántica cuya heroína fuera de otra etnia?


Ellos las prefieren…

Marzo 5, 2008

Morenas, sexualmente liberadas y con éxito profesional.

Hace unos días comentaba sobre las preferencias femeninas en cuestión de hombres según Match.com, y ahora le toca a ellos.

Según una encuesta que realizaron en julio de 2004 entre más de 900 hombres solteros españoles, las rubias ya no dominan su ideal femenino. Se acabó la era de las mujeres tipo Pamela Anderson, ahora la reina de las fantasías masculinas es tipo Angelina Jolie: morena, aguerrida e independiente.

Pero no solamente eso, por pedir que no quede. Además:

* Aventurera y viajera 80,6%
* Económicamente independiente 51,5%
* Innovadora y que le guste experimentar en la cama 50,7%
* Que si no está de acuerdo en algo lo diga 55,2%
* Alegre 53,7%
* Que comparta aficiones con su pareja 55,2%
* Que quiera hijos 51,1%
* Deportista 37,6%

Uf… ¡qué ajetreo! Y digo yo con tanto despliegue de energía ¿cómo apañamos las cosas cotidianas como la compra, la colada o ayudar con los deberes a esos hijos que el 51.1% dice querer?
Ah, querida, tú verás. Aquí los porcentajes no muestran tanta modernidad. De los hombres encuentados, solo un 58% están dispuestos a compartir las labores del hogar. Ja, permíteme que lo dude.

Lo dicho. Por pedir, que no quede. Y luego me preguntan por qué mis hombres de ficción no suelen ser latinos…

Fuente: La mujer ideal según los españoles: rebelde, solvente e inteligente.

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