Escenas de sexo explícito y novela romántica – III

Julio 23, 2008

Ha vendido siete millones y medio de copias de las tres primeras novelas de su serie Twilight, que ahora llega a la gran pantalla convertida en película, pero lo que seduce tanto a sus lectoras, no tiene nada que ver con las escenas de sexo explícito tan comunes en el género hoy en día ya que Stephanie Meyer, la autora de esta afamada serie de romance paranormal, es Mormón.

Sí, como lo lees. Sencillamente no quiere que sus personajes estrella, Bella y Edward tengan sexo premarital.

Teniendo en cuenta que la serie va dirigida a un público joven -adolescente y preadolescente- y que según estadísticas, en Estados Unidos casi el 50% de los chicos y chicas ya han mantenido relaciones sexuales antes de acabar la secundaria, es comprensible la “revolución” que esta serie está causando, no sólo entre los lectores juveniles, sino especialmente, entre sus padres. ¿Amor puro, en pleno 2008? Imagino que les parecerá increíble que una novela romántica abrace la idea de reservar esa parte de nosotros para compartirla con el ser especial que elegimos para casarnos (o equivalente) y formar una familia.

Los tres primeros títulos de su serie ya publicados al castellano son Crepúsculo, Luna Nueva y Eclipse. A esta última Autoras en la Sombra le concede nada menos que 5 estrellas de oro en la crítica, su máxima puntuación. La última de la serie, Breaking Dawn, se publicará en USA el próximo 2 de agosto, por lo que en unos meses podrás leerla en castellano.

Dejando a un lado las cuestiones de amor virginal y las razones en que se fundamenten, a mi el éxito de esta serie me parece una confirmación de que, especialmente en novela romántica, no es el sexo lo que vende. Las lectoras del género, incluso cuando eligen una novela de romance erótico, lo que buscan es disfrutar de una buena historia de amor.

Y como cada vez más autoras de romántica están demostrando, para contar una buena historia de amor la sensualidad es imprescindible pero el sexo explícito, no.

Puedes leer mis posts anteriores sobre este tema, aquí y aquí.


Novela romántica: la importancia de un buen título.

Julio 16, 2008

Es lo primero con que el lector establece contacto y la primera barrera que un escritor debe sortear.

Cierto que una buena portada ayuda, pero en esos escasos segundos que separan al posible comprador de decidirse por echar un vistazo más detenidamente al libro que sostiene entre sus manos o continuar con otro de las decenas que esperan en la estantería, un título potente se lleva la palma.

Un buen título no garantiza un buen libro pero puede influirnos a comprarlo. ¿Quién no oyó alguna vez del exitazo de los ‘60 que prometía desvelar “todo lo que siempre habías querido saber sobre sexo y nunca te habías atrevido a preguntar”, y luego, a la hora de la verdad, parece que para la gran mayoría de adultos no desveló tanto que no supieran ya?

Y al revés, hay buenos libros que de haberse publicado con su título original habrían pasado sin pena ni gloria. Leyendo hace poco sobre el tema, encontré algunos datos curiosos, como por ejemplo que:

  • el título original de la novela que hoy conocemos como Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell, era “Mañana es otro día” (Tomorrow Is Another Day) y el nombre de su protagonista, Scarlett, era “Pansy”. Los dos, sin duda, cambios muy convenientes ¿no?;
  • el editor de Peter Benchley rechazó todos los títulos de su primera novela incluidos “el gran blanco”, “el tiburón”, “el ascenso de Leviatán” y “las mandíbulas de la muerte” hasta que al final, parece que de pura frustración, Benchley le pasó un título final: Jaws (Mandíbulas). O como se la conoce en español, Tiburón;
  • el título original del best seller romántico de Jacqueline Susann El valle de las muñecas era el poquísimo sugerente “No se construyen monumentos a los hombres de negocios”.

Sí, desde luego a veces te llevas sorpresas con los títulos… Yo todavía recuerdo una novela romántica bastante conocida que compré influída por el título y acabé, por la décima página, archivando en la papelera. Más aburrida que seducida, la verdad.

Y también recuerdo que como un mes después de que Jera Romance publicara la segunda novela de mi serie Sintonías, Primer amor, a raíz de que algunos internautas llegaran a mi blog buscando un capítulo 54 que la mía evidentemente no tenía, me enteré de que hay una telenovela famosa que tiene un título parecido.

Vaya coincidencia para alquien que como yo no ha seguido una telenovela en su vida…

Y no es broma ;-)


Novela romántica: ¡ésto es Hollywood! – II Parte

Julio 9, 2008

El Festival Literario Anual de Paraty, Brasil cuya sexta edición tuvo lugar a primeros de este mes atrajo a veinte mil visitantes que dieron a autores de primer nivel, incluido Paulo Cavalcante un autor nóvel de novela romántica, tratamiento de auténticas estrellas del rock.

El hombre estaba maravillado vendiendo copias de su novela a los transeúntes que se contaban por miles. ¿Te lo imaginas? Te publican tu primer libro en un país donde la tirada máxima no pasa de 2.000 ejemplares y de pronto, te ves requerido por miles de personas que arrasan tu stand donde tu novela se vende como si fueran rosquillas, te sacan fotos, te piden autógrafos… Más sobre el festival aqui.

Bueno, ya sabemos que Brasil es Brasil. Todos conocemos de su afición por celebrar a lo grande, a través de sus carnavales y festivales de música. Pero salvando las distancias, nuestras Ferias del Libro van en la misma línea: Ken Follett firmó 2.050 ejemplares durante tres horas y cuarto en la última edición de la feria de Madrid. Se dice fácil. Y recuerdo haber leído por ahí que uno de los afortunados -¿o era una mujer?- se quejó de que después de tantas horas haciendo cola, ni siquiera se lo había dedicado… ¡Madre mía! Seguro que a esas alturas Follett dudaría hasta de su propio nombre…

La cuestión del marketing “literario” es un tema al que me referí con anterioridad, en esta entrada. Reconozco que por un lado es bueno para los autores, especialmente a nivel económico, pero por otro… Hay quienes dicen disfrutar del contacto directo con los lectores, y hay quienes lo hacen porque no les queda más remedio.

Como lectora diré que llevo siglos sin pisar la feria del libro y este año que una amiga casi me había convencido para ir, después de ver por televisión la nube de gente que se dio cita allí el día de los 2.050 ejemplares, cambié de idea. Desde luego tiene que ver con el espectáculo, pero no necesariamente con la literatura y el placer de leer.

Tú qué opinas ¿crees que este tipo de eventos promueve la afición a leer? ¿o solamente -en el mejor de los casos- la venta de libros, que no su lectura?


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