Mujeres que salen con hombres más jovenes—II.

Abril 21, 2009

Mujeres que salen con hombres más jovenes – II.
La diferencia de edad en la vida real y en la ficción.

Hace varios meses, cuando abordé el tema del creciente número de relaciones que se establecían entre mujeres y hombres varios años más jovenes que ellas, comenté que tenía en mente el argumento de una novela cuyos protagonistas reproducían este patrón. Concretamente dije:

Así que volviendo a la ficción, tengo a mi protagonista femenina, una mujer de treinta y cinco, con una profesión que la apasiona pero consume la mayor parte de su tiempo. Desde que se independizó de sus padres apenas cumplida la mayoría de edad, siempre ha vivido sola y nunca se le ha pasado por la cabeza formar una familia, ni siquiera es consciente de su “reloj biológico”. Hasta que por eso de que los polos opuestos se atraen, el que ejerce tal magnetismo sobre ella es uno, entre otras cosas, bastante más jóven. ¿Cuánto más? Todavía no lo veo claro.

Finalicé aquel post, que puedes leer aquí, pidiendo tu opinión en forma de comentario. Algún tiempo después añadí una encuesta: “Él es diez años menor que tú. ¿Importa la edad a la hora de plantearte una relación seria con él?”. Ofrecí tres opciones: a) No; b) Sí; y c) Tendría que pensármelo.

Y adivina ¿qué? Ha ganado el “no”, lo cual me convenció de que si al 56% de las votantes no les importa la diferencia, y otro 23% no lo descarta aunque se lo pensaría ¿por qué mi protagonista femenina iba a alinearse con la minoría? De eso, nada :-)

De modo que aquí estoy, después de tres largos meses de ausencia. He vuelto con la Primavera, pero no lo hago con las manos vacías: te dejo la portada de mi nueva novela, Princesa, de la que irás recibiendo más información las próximas semanas…

princesa-cover-medsize

Y si eres la dueña de uno de los comentarios o votos que tanto me han ayudado a definir un aspecto importantísimo de esta historia, un “gracias” enorme.


Mujeres que salen con hombres más jovenes

Junio 18, 2008

La diferencia de edad en la vida real y en la ficción.

Dando vueltas por internet di con un artículo de Yahoo Personals titulado “¿Qué hay detrás de la tendencia de que las mujeres salgan con hombres más jovenes?”. Siempre digo que cuando estoy en fase creativa, sigo mis pálpitos y teniendo en perspectiva una novela romántica en la que el héroe podría ser diez años menor, hice clic. Y digo podría, porque la verdad, aún no lo he decidido. Pero volveré sobre esto más adelante.

No conseguí dar con la versión española, así que resumo a grandes rasgos lo que plantea. Además de los casos de mujeres famosas (Demi Moore, Halle Berry, etc) y personajes femeninos de series famosas (Sexo en Nueva York, Mujeres desesperadas) que mantienen una relación con hombres mucho más jóvenes que ellas, el artículo se refiere a un estudio realizado en 2007 por un portal online de citas en el que partiparon 50.000 mujeres solteras (o disponibles) mayores de 30 años. Pues bien, más de una tercera parte de ellas mostraron interés por hombres como mínimo 5 años más jóvenes. Lo que unido al 34% de mujeres de las 3.500 que tomaron parte en un estudio realizado por la AARP (1) en 2003, que dijeron relacionarse con hombres que son diez años (o más) menores que ellas, perfilaría una tendencia que va más allá de un puñado de casos famosos.

El artículo, escrito por Tina B. Tessina, una conocida psicoterapeuta y autora de varios libros sobre pareja y relaciones, se refiere a una reversión de roles a todos los niveles debido a que las mujeres “somos más poderosas ahora que nunca antes y podríamos necesitar relacionarnos con hombres más jóvenes” y por lo tanto más capaces de adecuarse a los cambios que impone a la relación, que nuestras carreras o profesiones ocupen un lugar (prioritario, en algunos casos) en nuestras vidas. En su opinión, basada en la experiencia en consulta, la diferencia de edad es una preocupación de adolescentes que no se sostiene en la vida adulta porque lo que verdaderamente cuenta es la capacidad de las partes de formar una “sociedad” que funcione. “Una diferencia de 10 o más años tiene poco que ver con lo bien que manejes la relación”, dice Tessina.

¿Es así, realmente? Mmm, tengo mis dudas. Para empezar creo que lo que ha cambiado -más que lo prioritario o no de nuestras carreras- es la forma en que las mujeres miramos nuestra sexualidad: antes llegábamos al sexo por amor, principalmente; ahora también porque simplemente nos apetece. Digamos que hemos conseguido separar el “corazón” del resto de nuestra fisiología. Pero lo que no cuenta si sólo te planteas sexo esporádico con un hombre más jóven que tú, ¿sigue sin contar ante la posibilidad de tener algo estable con él?

Salvando honrosas excepciones pienso que no. Y no me refiero a las diferencias “generacionales” a saltar a que alude el artículo. Es una cuestión de madurez emocional y mental. Ni hombres ni mujeres nacemos con ellas, pero posiblemente por cuestiones biológicas, las mujeres las alcanzamos antes, y aunque la edad cronólogica no determina la edad mental, sin duda, la influye.

Así que volviendo a la ficción, tengo a mi protagonista femenina, una mujer de treinta y cinco, con una profesión que la apasiona pero consume la mayor parte de su tiempo. Desde que se independizó de sus padres apenas cumplida la mayoría de edad, siempre ha vivido sola y nunca se le ha pasado por la cabeza formar una familia. Ni siquiera es conciente de su “reloj biológico” hasta que por eso de que los polos opuestos se atraen, el que ejerce tal magnetismo sobre ella es uno, entre otras cosas, bastante más jóven. ¿Cuánto más? Habrá que verlo.

Segun Tessina bien podría adjudicarle un hombre de 25. Estaría dentro de esa tercera parte del estudio de 2007 y a tono con lo que se lleva en Hollywood. Pero a menos que convierta a mi Aston Kutcher en una honrosa excepción de la media masculina, ¿funcionaría como relación a largo plazo?

Me temo que lo que promete dinamita en la alcoba, en lo cotidiano sería poco más que una laboriosa relación del tipo “madre con hijo adolescente”.

¿Qué haría falta, además de amor, para sacar adelante una relación entre un hombre de 25 y una mujer diez años mayor? ¿Crees que esos diez años de diferencia tendrían el mismo impacto en la relación si el hombre tuviera 40 años? Anímate. Puedes dejarme un comentario o votar en la encuesta que aparece más abajo. ¡Y gracias!

(1)AARP: Asociación Americana de Jubilados, oganización sin ánimo de lucro fundada en 1958 dedicada a ofrecer alternativas que mejoren la calidad de vida de sus miembros, que rondarían los 38 millones, lo que la convierte en una de las asociaciones de personas a partir de 50 años más grande de los Estados Unidos.

¿Tú qué opinas?

 


Sobre climax, tomografias y novela romantica.

Mayo 21, 2008

Después de tanto oír que los héroes de novela romántica, perfectos amantes donde los haya, son irreales sencillamente porque tal perfección sólo es posible en la ficción, ayer vengo a enterarme que según investigaciones recientes, tampoco la descripción de las emociones que sienten nuestras heroínas en el momento “m” pueden ser reales porque durante el orgasmo la mujer no experimenta emociones ¿qué tal?

De acuerdo con un extenso artículo de la revista Scientific American, titulado The Orgasmic Mind: The Neurological Roots of Sexual Pleasure (La mente orgásmica, las raíces neurológicas del placer sexual), en un experimento que buscaba averiguar qué excitaba a las mujeres en comparación con los hombres y en el que participaron 12 parejas, el equipo de neurocientíficos observó que durante la estimulación manual la tomografía del cerebro de la mujer activaba áreas implicadas en el intercambio de señales sensoriales de tipo sexual, pero cuando ésta alcanzaba el orgasmo, la actividad cerebral cesaba.

Silencio, sí.

Ni vemos las estrellas, ni tocamos el cielo con las manos, ni volamos ni ninguna de las mil maravillosas sensaciones descritas en nuestras novelas romanticas favoritas… Sólo silencio.

¿O será como dicen las Smart Bitches que la intensidad del placer nos desconecta el cerebro?

Ellas, con su habitual sentido del humor, han titulado la entrada en que debaten sobre el tema “¿Necesitas parar esos pensamientos molestos? Ten un orgasmo”.

Habrá que probar ¿no?


Novela romántica, amor verdadero y cuentos de hadas – II

Mayo 14, 2008

“El problema no es que las novelas románticas no sean realistas. Simplemente, la mayoría de nosotros no sabemos cómo hacer que esta clase de amor dure. Pero podemos aprender…” Brenda Novak, autora de novela romántica.

Hace un tiempo escribí la primera parte de esta entrada sabiendo que habría más porque mientras leía el artículo fuente me venían a la cabeza montones de imágenes, de momentos reales y de ficción. Estoy tan convencida de la utilidad de algunos de sus consejos para “hacer que el amor verdadero dure toda la vida” como de que la novela romántica es un campo de prácticas excepcional. Tanto que de hecho lo hice carne. Quiero decir, novela.

Cuando surgió la idea de escribir Sintonías allá por el 2006, me plantée cómo sería el amor entre dos personas que se centran en los que las une, en vez de hacerlo en lo que las separa, en las diferencias. El resultado son tres historias que tienen como denominador común que uno de los miembros de la pareja recorre esa milla extra que lleva del “tú ya sabes que te quiero” al “porque te quiero y pienso en ti, … [te lo demuestro así]“. Mi toque personal -y también una muestra de mi confianza en el sexo masculino- es que en Sintonías, quienes recorren esa milla son ellos: Jordan (Bombón), Mark (Primer amor) y Jason (Amigos del alma -próximamente-).

Es llamativa la cuestión de las diferencias ¿te has fijado? Pasado el primer tiempo de enamoramiento, aquello que nos atrajo, que nos sedujo de la otra persona se convierte en una de las tantas cosas más de nuestra vida que damos por hecho. Entonces las diferencias ocupan el lugar y la energía de lo que antes nos maravillaba: las resaltamos, las magnificamos y les concedemos un protagonismo total.

Pero ¿las entendemos? ¿comprendemos que esas diferencias no son necesariamente “defectos”? La naturaleza femenina es diferente de la masculina. Es más que una mera cuestión de sexos: miramos el mundo con ojos distintos. Y aunque hablemos el mismo idioma, nos comunicamos con lenguajes diferentes. La mala noticia: aprender a decodificarlos lleva tiempo; la buena: el amor es el lenguaje universal. Allí donde las palabras se quedan cortas, la intención de hacerle sentir al otro que es fundamental en tu vida hablará alto y claro.

¿Cómo expresar esa intención? Como sea, mientras lo hagas con constancia y determinación: sencillo o elaborado, romántico o apasionado… Prueba a ver qué te funciona mejor. Novak da una serie de pautas interesantes (si el inglés no es lo tuyo, usa el traductor de Google o BabelFish).

O también puedes ver cómo lo hacen mis hombres de ficción, se expresan de maravilla con eficacia demostrada ;-)


Sobre novela romántica, literatura y marginación femenina.

Mayo 7, 2008

“Las mujeres estamos de moda. Léelo que te va a encantar” me dijo una conocida que con sus mejores intenciones se encarga de que nunca me falte material sobre el que escribir (¡cómo se nota que nunca ha puesto un pie en mi estudio donde el “material” amenaza con taparme!), y me dio una página recortada de El País del sábado 3 de mayo pasado, con un artículo: “La marginación femenina en la cultura” de la escritora Laura Freixas.

En él, la autora plantea que todos los esfuerzos que se hagan en relación a la igualdad salarial, la paridad política o incluso en tema de malos tratos, serán insuficientes si no se toma en serio la igualdad en la cultura donde la participación de la mujer es mínima. Concretamente, en literatura dice:

“… La lista de los libros más vendidos en una semana cualquiera … incluye una mujer entre 10 en ficción y dos en no ficción: 10% y 20%…”

Según Freixas la sociedad sigue utilizando un lenguaje basado en la ideología patriarcal, que considera 1) que el varón encarna todo el género humano y la mujer sólo parte; 2) el hombre se define como un ser social, mientras la mujer se identifica con la naturaleza, y 3) lo masculino se considera intrínsecamente positivo, mientras lo femenino todo lo contrario. Este lenguaje, dice la autora, se observa claramente en los medios de comunicación que hasta cuando dan tanto bombo a una supuesta dominancia femenina en determinadas cuestiones, lo hacen en un lenguaje que sugiere que es algo anómalo, y por supuesto, pasajero (lo dicho, “las mujeres estamos de moda” ¿hay algo más pasajero que la moda?).

Bueno, no puedo decir que el artículo “me encantara”. Y no porque no comparta su idea en cuanto a la ideología patriarcal. Precisamente porque la comparto, me dejó con la sensación de haber leído más de lo mismo.

Aún no tengo su libro “Literatura y mujeres”, pero me extrañó que no hiciera mención al claro dominio femenino en novela romántica, especialmente cuando representa una porción cada vez más importante en las cifras de ventas editoriales. A menos, claro, que no considere a la literatura romántica como literatura. Quizás en el libro aborde el tema, en el artículo no lo menciona.

Luego está la cuestión del lenguaje que utiliza la “sociedad” y la necesidad de que “se tome en serio la igualdad en la cultura”. De esa sociedad, en España, un 50,57% somos mujeres (2006) y como mujeres en un país de ideología claramente patriarcal, la educación de los hijos corre principalmente a cargo nuestro. Si las cifras definen, también lo hacen en este sentido.

¿Qué lenguaje usamos las mujeres en la intimidad de nuestra casa? ¿Qué “ideología” comunicamos a través de nuestras acciones cotidianas?

Eso es lo que tenemos que tomarnos en serio: ser en nuestra vida personal, cada una, el cambio que queremos ver reflejado en el mundo.


Amor, besos y feromonas. Un poco de ciencia y bastante poesía.

Abril 16, 2008

La idea germinal de esta entrada surgió hace poco, al leer el libro de Eduardo Punset, “El viaje al amor”. Como ya comenté en alguna otra ocasión, me gusta conocer las opiniones científicas sobre sentimientos y emociones humanas, y si dichas opiniones son masculinas, más. De este hombre en particular me interesan tanto que he seguido su programa de Televisión Española, Redes, durante mucho tiempo, a pesar de las horas intempestivas en que se emitía.

En un hilo argumental que teje parte con investigación, parte con historias reales, el autor le sigue el rastro a los comportamientos biológicos desde las primeras células eucariotas que habitaron el mundo, buscando explicar científicamente la razón del amor.

“…El amor tiene por cimientos la fusión, desde tiempos ancestrales, entre organismos acosados por las necesidades cotidianas, como la respiración o la replicación, empujados por la necesidad de reparar daños irremediables en sus tejidos y sumidos en una búsqueda frenética de protección y seguridad. [..] Ese instinto de fusión para garantizar la supervivencia no se detiene en los límites del organismo fusionado, sino que irrumpe hacia campos que no son estrictamente necesarios para sobrevivir o garantizar la propia supervivencia. En el impulso de fusión radican también las raíces no sólo del amor, sino del ánimo de dominio sobre el ser querido…”, dice Punset.

Aparentemente, aporta una perspectiva bien diferente de nuestra idea sentimental del amor, la de que estamos biológicamente condicionados para buscar esa fusión.

Investigaciones recientes parecen haber demostrado la existencia del segundo sentido del olfato humano, el encargado de detectar la feromonas. Lo llaman “Nervio O”. Tiene terminaciones en la nariz y comunicación con las “áreas sexuales” del cerebro, al margen del córtex olfativo. Y serían la ruta por la que los humanos procesaríamos las feromonas, sintiéndonos más atraídos hacia posibles parejas con señales químicas diferentes a las nuestras y menos atraídos, en circunstancias normales, hacia aquellos con señales similares. Digo en circunstancias normales porque un cambio temporal en nuestro sistema hormonal, como ocurre durante el embarazo nos predispondría a sentirnos afines a personas con señales similares. Y cuanto más similares sean estas señales químicas entre los dos miembros de la pareja, mayor es la posibilidad de encontrar problemas de infertilidad, aborto e infidelidad. Es decir, que estamos biológicamente dotados para procurarnos la mejor fusión posible. Más información sobre este asunto aquí (en inglés).

Pero hay mas, según un estudio realizado por la Universidad de Albany los besos son más que intercambios románticos. “Cuando dos personas se besan, se está produciendo un complejo intercambio de señales químicas. Ese contacto puede activar mecanismos inconscientes que actúan para evaluar nuestra compatibilidad genética o reproductiva con la persona que estamos besando” dice el psicólogo Gordon Gallup, uno de los dos autores del reciente estudio titulado “La psicobiología del beso romántico”. Lo que explicaría el rechazo repentino que mucha gente experimenta tras el primer beso que descarta al candidato de manera fulminante. Y aunque son decisivos para ambos participantes, hombres y mujeres no lo consideran de la misma forma. Para las mujeres, los besos son más importantes durante todas las fases de la relación porque a través de ellos podríamos tantear el estado de la misma. Para los hombres son principalmente preámbulo de un contacto sexual y suelen preferir besar con la boca abierta e iniciar el contacto con la lengua. Volvemos a encontrarnos una razón biológica: la presencia de testosterona en la saliva masculina, suministrada durante un tiempo suficientemente largo puede afectar nuestra libido. Más información curiosa sobre los besos aquí.

¿Saber que estás “condicionada al amor” cambia en algo la experiencia?

Siempre digo que la realidad depende de los ojos del que mira. La teoría evolucionista que rechazan de plano quienes creen en Dios como orígen del mundo, para mí no hace más que confirmar que hay una inteligencia implícita, “divina”, que nos empuja a encontrar poesía donde para la ciencia sólo hay moléculas.


Novela romántica, amor verdadero y cuentos de hadas – I.

Marzo 26, 2008

Una buena novela romántica no es ningún cuento de hadas, es una instantánea del amor en su mayor expresión.

Podría haberlo dicho yo, lo suscribo plenamente, pero son palabras de Brenda Novak, una escritora norteamericana de romántica con varios best sellers de la que solamente he leído este artículo. Y si le dedico espacio en mi blog es porque me pareció importante lo que dice en él.

De las muchas y variadas críticas que se hace a este género, quizás la más común es que no es “realista”, que habla de amores que sólo existen en los cuentos de hadas. ¿Pero acaso no sería más realista reconocer que algo tendremos que ver en que nuestras historias de amor personales sean tan… insatisfactoriamente reales? ¿No será, como dice Novak, que la mayoría de nosotros aún no hemos aprendido a hacer que el amor dure?

Aún, es la palabra clave aquí.

…¿Cómo serían nuestras vidas y nuestras relaciones si fuéramos capaces de dar exactamente la clase de amor que deseamos recibir?…

JeraRomance.com, página de inicio.


Romance y matrimonio ¿opuestos irreconciliables?

Marzo 19, 2008

A juzgar por el número en permanente crecimiento de divorcios y separaciones, daría la impresión de que la convivencia disuelve el romance, y detrás de él va el amor, que lentamente se marchita.

En febrero, uno de mis blogs favoritos “The Blushing Ladies”, muy a tono con el mes de San Valentín, reprodujo un artículo de Keishia Lee-Louis titulado “En el matrimonio, el romance empieza en la mente”.

Según Keishia el romance matrimonial no empieza en la alcoba sino en la mente, con una idea que evoluciona hacia algo más íntimo entre dos personas emocionalmente conectadas. Requiere práctica y tiempo pero convertirse en alguien romántico puede llegar a ser muy divertido, dice y para empezar solo necesitas el deseo de hacerlo y un poco de creatividad. Estoy completamente de acuerdo.

El romance en la mente comienza cuando sale el sol, no cuando se pone, es ritualista y entrañable, y aunque está bien planificado de antemano, no pierde un cierto aire de espontaneidad. Yo lo llamo construir el romance.

Un conocido me dijo hace poco que “esas cosas sólo pasan en las películas” refiriéndose a la típica escena del hombre que deja a la mujer, una notita cariñosa escrita con carmín en el espejo del baño antes de marcharse al trabajo. ¿Por qué? ¿Por qué llamar a nuestra novia/o veinte veces al día para decirle nada nos parecía tan normal que ni nos lo planteábamos y dejarle una notita en el espejo ahora que es nuestra/o esposa/o nos parece “ficción total”?

Seguimos siendo las mismas personas, con las mismas necesidades de cariño y cuidado. Si lo piensas un poco, la mayoría de esas cosas que la publicidad llama “románticas” no son más que afecto envuelto en papel de regalo. Es la intención lo que cuenta.

Y es la intención de ser importante y necesario para la persona con quien compartes tu vida, el motor del romance.


Ellos las prefieren…

Marzo 5, 2008

Morenas, sexualmente liberadas y con éxito profesional.

Hace unos días comentaba sobre las preferencias femeninas en cuestión de hombres según Match.com, y ahora le toca a ellos.

Según una encuesta que realizaron en julio de 2004 entre más de 900 hombres solteros españoles, las rubias ya no dominan su ideal femenino. Se acabó la era de las mujeres tipo Pamela Anderson, ahora la reina de las fantasías masculinas es tipo Angelina Jolie: morena, aguerrida e independiente.

Pero no solamente eso, por pedir que no quede. Además:

* Aventurera y viajera 80,6%
* Económicamente independiente 51,5%
* Innovadora y que le guste experimentar en la cama 50,7%
* Que si no está de acuerdo en algo lo diga 55,2%
* Alegre 53,7%
* Que comparta aficiones con su pareja 55,2%
* Que quiera hijos 51,1%
* Deportista 37,6%

Uf… ¡qué ajetreo! Y digo yo con tanto despliegue de energía ¿cómo apañamos las cosas cotidianas como la compra, la colada o ayudar con los deberes a esos hijos que el 51.1% dice querer?
Ah, querida, tú verás. Aquí los porcentajes no muestran tanta modernidad. De los hombres encuentados, solo un 58% están dispuestos a compartir las labores del hogar. Ja, permíteme que lo dude.

Lo dicho. Por pedir, que no quede. Y luego me preguntan por qué mis hombres de ficción no suelen ser latinos…

Fuente: La mujer ideal según los españoles: rebelde, solvente e inteligente.

Los nombres del amor.

Febrero 27, 2008

Surfeando la web di con este artículo (en inglés) sobre los diferentes nombres con los que llamamos a nuestra pareja. Su autora apunta que “darling” (cariño) tan habitual en el cine americano de los años cincuenta, se ha borrado del mapa cotidiano en USA. Lo que parece cierto porque a pesar de que en el doblaje al castellano se use la palabra “cariño”, en las versiones originales actuales abundan “sugar baby”, “honey”, “sweetie” y “cutie”, y otras realmente intraducibles. Y mucho, mucho “babe” o “baby”. Lo mismo pasa en novela romántica.

Pero ¿cómo es aquí, en España por ejemplo?

Bueno, según un estudio que llevaron a cabo hace unos años -2004- en la Universidad de Almería, utilizando una encuesta de nueve preguntas realizada en la calle, universidades y autoescuelas a personas de edades comprendidas entre los 17 y los 33:

  1. El 19% se decanta por “cari” o “cariño”, indistintamente entre hombres y mujeres.
  2. El 12% prefiere “nene” o “nena”, con sus correspondientes derivados “chiqui” y “niño” o “niña”.
  3. Un 30% de los hombres usan apelativos del tipo: princesa, vida, amor, cielo, reina, preciosa, churri, chica, pitufa, peque.
  4. Sólo un 14% de las mujeres usa apelativos estereotipados como: vida, amor, cielo, corazón, churri o pequeño.
  5. Un 40% de las mujeres prefieren apelativos personalizados como: morenazo, pokemon, pechu, pichu, peteñico, pumi, caqui, cosilla, chu, osito, macizote, buenorro, baby, fiera, escáner, coco.
  6. Un 16,4% de los hombres prefieren apelativos personalizados como: cuerpo, tía buena, guapi, amore, crispy, txurri, tori, chilindrina, pikachu, loba, chocho, guriguri, tamborcito, mi amolcito, guapetona.
  7. Como norma general, las mujeres prefieren llamar a sus parejas con un apelativo cariñoso. En cambio los hombres, alternan el apelativo cariñoso con el nombre propio indistintamente.

El artículo completo esta aquí.

En fin…

Según ésto, la pareja de la primera novela de mi serie Sintonías, entra dentro de los que prefieren personalizar sus apelativos amorosos. Mandy llama a Jordan, “guaperas”; él, cómo no, “Bombón”.

Pero con la segunda, como no podía ser de otra manera, apelativos tradicionales para una pareja bien romántica a la manera tradicional…

Ya veremos qué pasa con la tercera.

Se aceptan sugerencias :-)

¿Cuál es el apelativo cariñoso más bonito que te han llamado?


  • View Site